52 muertos y una embajada en Jerusalén: las consecuencias de la política exterior de Trump

52 muertos y una embajada en Jerusalén: las consecuencias de la política exterior de Trump

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La franja de Gaza vuelve a ser un hervidero. Los enfrentamientos entre la población civil palestina y el ejército israelí han causado 52 muertos y múltiples heridos. El lunes negro, la jornada más sangrienta en el conflicto palestino-israelí desde la guerra de 2014, ha culminado una semana de protestas y violencia a cuenta del traslado de la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén. Hoy, en el 70º aniversario de la fundación de Israel, se ha oficializado su apertura.

La polémica embajada. El carácter controvertido de la embajada era conocido. Jerusalén es una ciudad disputada: la demarcación fronteriza original entregaba el oeste a Israel y el este a Palestina, pero el estado judío ha controlado ambas partes desde 1967. Ambos la consideran su capital, lo que ha provocado que casi todas las naciones del planeta opten por una vía intermedia: instalar sus embajadas en Tel Aviv en aras de una negociación pacífica del conflicto. Hasta que llegó Trump.

La decisión Trump. La posibilidad de trasladar la embajada a Jerusalén había estado sobre la mesa de todos los presidentes, pero ninguno la había ejecutado. Trump, en línea con su agresiva, arriesgada y muy consecuente política exterior, sí. Lo hizo hace algunos meses, ilustrando su excelente sintonía con el actual gobierno israelí, dirigido por Bejamin Netanyahu. Ambos comparten una visión dura sobre cómo debe resolverse el conflicto: a favor de Israel.

La reacción palestina. Dado el carácter sagrado y simbólico de Israel, los palestinos han manifestado su oposición del modo habitual, en protestas tanto pacíficas como violentas. La situación ha escalado peligrosamente en el día de hoy, con 52 muertos en Gaza. La pequeña franja, bloqueada y empobrecida, se puede convertir en un avispero una vez más si las hostilidades siguen en aumento. Si los enfrentamientos continúan, Israel no dudará en emplear a sus fuerzas armadas.

Contexto complejo. El traslado no sólo coincide con el aniversario del nacimiento de Israel y con el inicio del Ramadán, sino también con varias decisiones exteriores de Trump que ha contribuido a complicar el contexto internacional. La principal, Irán: la salida del acuerdo nuclear, muy respaldada por Israel, ha provocado que la tensión entre ambos países se agudice. Ya no es una hipótesis teórica: Irán e Israel están luchando, cada día de forma más abierta, en Siria. Una guerra soterrada.

Qué puede pasar. El precio a pagar por una embajada estadounidense en Jerusalén puede ser alto. Primero, por las víctimas mortales: si los enfrentamientos continúan, es probable Gaza sufra las consecuencias. Segundo, por las implicaciones políticas: Israel ha optado por el camino duro; e Irán tiene nuevos incentivos para replicarlo. Dada su creciente presencia en Palestina, es posible que el polvorín de Gaza se ramifique y agrave de forma definitiva el conflicto sirio entre Israel e Irán.

En ese contexto, Estados Unidos puede verse arrastrada a un escenario impredecible. La consecuencia de un traslado de embajada.

Imagen | Khalil Hamra/AP

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