Fortnite es tan grande que ya ha conquistado el mundo. Su siguiente objetivo es devorar a Steam

Fortnite es tan grande que ya ha conquistado el mundo. Su siguiente objetivo es devorar a Steam

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125 millones de usuarios y $300 millones de dólares mensuales después, Fortnite ya ha conquistado el mundo. El siguiente paso es devorar al resto de la industria del videojuego. Y para Epic, la empresa que con tanto éxito ha desarrollado el popularísimo videojuego, el siguiente paso es nítido: Steam. Sus últimos pasos caminan hacia la competencia directa con la popular plataforma de Valve. Es el inicio de una guerra.

La tienda. Hace algunos días Epic anunciaba el lanzamiento de Epic Games Store, una plataforma que ejerce tanto de tienda virtual como de lanzadera para un sinfín de videojuegos. ¿Descripción familiar? Yup: es exactamente una réplica de Steam o Humble, sólo que impulsada por el desarrollador del mayor videojuego del momento. Allí, por supuesto, estará Fortnite, y es previsible que poco a poco sume otros títulos.

El traslado. Ahora bien, ¿cómo lograr que la comunidad de jugadores salte de Steam, predominante durante años, a una plataforma nueva? Fortnite es un gancho insoslayable, pero Epic se guarda otros ases en la manga. Por un lado, el modelo de distribución de ingresos. Por defecto, la plataforma se quedará con el 12% de los ingresos, yendo el 88% restante al desarrollador. Es un modelo más generoso que el de Valve: 30% vs. 70%.

La idea es atraer a creadores de juegos descontentos con el sistema de reparto de Steam, a menudo insuficiente para sostener pequeños proyectos.

Herramientas. Ayer mismo Epic presentaba otro incentivo para trasladarse a su tienda: pondrá a disposición de cualquier desarrollador las herramientas de software sobre las que se ha construido Fortnite y Unreal. Gratis. Su objetivo es generar una pequeña comunidad de creadores bajo su abrigo y amparo, generando mayores incentivos para atraer negocio. Es algo que Valve ya hace, pero sin el gigantesco reclamo de Fortnite.

La dinámica. De modo que se ha abierto una competencia abierta por atraer títulos en una plataforma gigantesca (Steam) y en otra que aspira a comerse su cuota de mercado. Ya ha habido movimientos: hace unos días los responsables de Satisfactory, otro popular videojuego, anunciaban su traslado a la Epic Games Store. Su estrategia es agresiva, y es probable que otros desarrolladores opten por el mismo camino.

La hegemonía. Es una lucha por la hegemonía. Durante más de una década, Valve había logrado cooptar el mercado digital del videojuego gracias a su modelo de retribución (70/30). Pese a que otras compañías habían lanzado plataformas de distribución paralelas (EA, Bethesda), ningún videojuego podía permitirse no estar en Steam. Todo eso ha cambiado tras el aluvión de Fortnite. Y Epic es consciente de ello.

A finales de noviembre, Valve anunciaba un cambio en el reparto de los ingresos. El porcentaje para los desarrolladores será creciente (hasta el 80%) si alcanza un número determinado de ventas. Es el mismo que emplea Google Play, pero sigue siendo menos generoso que el planteado por Epic. Fortnite quiere volar el mercado por los aires.

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