La culpa de que ahora "iros" sea válido es tuya, no de la RAE

La culpa de que ahora "iros" sea válido es tuya, no de la RAE
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Lo solía decir tu amigo el pedante, el mismo al que podrías reconocer en otras películas como "sólo va acentuado" o "a ver no es lo mismo que haber", y solías asentir como quien da la razón a los tontos: "El imperativo del verbo ir no es iros, sino idos".

Es una constante universal en los grupos de WhatsApp: siempre hay un amigo que se erige en el guardián de las esencias del lenguaje, en el paladín del castellano correcto. Pues bien, quien solía presumir de tener a la RAE de su lado hoy ha sido derrotado: según el académico Arturo Pérez-Reverte (hasta su pashmina es viril), la RAE incluirá "iros" como forma común del imperativo de "ir".

Terror, horror, barbarie, el fin de los tiempos. La RAE ha vuelto a perder la cabeza.

O quizá no.

Si me queréis, irsen (o íos, o iros, o idos)

Al igual que en otras ilustres ocasiones, como aquella locuela ocasión en la que todos nos indignamos por la inclusión de "almóndiga" o por la erradicación de la tilde compulsiva e innecesaria de "solo", la reacción en redes sociales ha sido furibunda. Reverte, un hombre habituado a la rotundidad, no ha tenido más remedio que sumergirse en un shrug eterno ante el aluvión de amargas protestas.

Triador Imperativo traidor, malandrín.

¿Por qué? En gran medida, por el carácter distintivo del "idos". Quienes utilizaban correctamente la voz imperativa del verbo "ir" solían utilizar su reverso tenebroso, el "iros" barriobajero, como una forma de señalar a los hablantes incompetentes. Daba igual que el 90% de los hablantes cotidianos optaran por la perversión imperativa, ellos (nosotros) aún tenían la razón. Hasta que la RAE les ha dicho que, bueno, oye, no es para tanto.

De modo que ante la rendición de la RAE cabe preguntarse, ¿tiene sentido aceptar que hablamos mal?

Puede que la respuesta a la anterior pregunta no deba ser muy rotunda. Como explica el único filólogo hispanohablante en YouTube Vanfunfun en este fantástico vídeo, la idea de "hablar mal" es muy relativa. La relevancia de las normas que nos hemos dado (y que la RAE nunca impone) es discutible cuando la finalidad es comunicarnos. Da igual lo "bueno" o "malo" que sea nuestro habla si al final comunica de forma efectiva.

"La gente habla sin tener un libro de gramática o el diccionario de la RAE delante", nos cuenta Nacho Iribarnegaray, el nombre real detrás de Vanfunfun. "La gente habla como habla igual que anda por la calle sin tener que estudiar anatomía. Lo que ha hecho la RAE no es aceptar que x uso de la lengua sea correcto ahora, lo que ha hecho es admitir (despacito, a su ritmo) que ya se hablaba así y que no se pueden poner puertas al campo".

Y añade:

El propósito de la RAE es desde un principio fijar cómo es el correcto español estándar, fijar una norma que se debe seguir. Y cuando a la gente le cambian LAS REGLAS DEL JUEGO se enfada mucho, porque les ha costado mucho sacarse el "carnet de hablar bien". Es literalmente cambiar cómo creen que hay que actuar para comportarse correctamente.

Luego, cuando venimos los que estudiamos cosas de la lengua con corrientes más actuales y más acercadas a lo que viene siendo la ciencia de la lengua a decir que esas reglas realmente no existen y que el uso de la lengua es lo que hace a la lengua, no lo que se dicte de manera arbitraria, parecemos unos rebeldes y unos revolucionarios.

Esa es la razón que lleva a todos los académicos de la RAE, Reverte incluido, a aseverar que la academia no obliga a nada, que sólo "limpia, fija y da esplendor", o sea, que recoge y armoniza los usos cotidianos de los hablantes del español, los auténticos dueños de la lengua. La RAE no es un consejo de sabios ancianos que deciden qué es "lo bueno" y qué es "lo malo", sino que refrenda lo que los hablantes ya han dictaminado.

Grammar A nueve de cada diez hispanohablantes le das igual.

Es decir, si "iros" es una variante aceptada del imperativo del verbo "ir" no es porque ellos lo hayan querido, sino porque lo has querido .

Haz lo que quieras pero hazlo simple

Y no ha sido por falta de resistencia. Durante años, la RAE ha luchado de forma denodada contra el "iros" tanto en la versión digital de su diccionario (en la que se recomienda encarecidamente utilizar el "idos" frente a la versión apócrifa del mismo o la arcaica, "íos") como en redes sociales, respondiendo de forma paciente a las dudas de centenares de hablantes. "Iros" nunca era la norma, siempre lo incorrecto.

¿Qué ha cambiado? Lo que siempre cambia en la RAE: la aceptación muy lenta y muy a regañadientes de la realidad de los hablantes. La de los usuarios de Twitter, Facebook o WhatsApp que, mal que pese a los guardianes de la palabra pura, siempre utilizaban "iros" y siempre hacían preguntas sin utilizar el signo de apertura de interrogación. La lengua era suya y así la empleaban, y da igual lo que diga cualquier diccionario.

Ahora bien, ¿por qué narices hemos decidido hacerlo? Nos contesta el propio Vanfunfun de nuevo:

Es parte de la evolución natural del castellano, igual que la terminación con "t" de los participios pasados del latín pasó a "d" y en la mayoría de variantes del castellano ha ido perdiéndose (ya no decimos perditus, sino perdido, o directamente perdío).

Y esa evolución bebe de la tendencia natural de los seres humanos a simplificar las cosas. Nos es más fácil pronunciarlo, pero no significa que vayamos a terminar hablando con monosílabos: "Vemos en muchas de las recomendaciones de Fundéu que se buscan sustitutos de cosas como manspreading, y que no terminan de funcionar en una sola palabra en español porque hay conceptos que es más rápido explicar con una perífrasis (abrirse de patas, por ejemplo)", añade el filólogo.

Idos "SE DICE IDOS".

Todo ello asumiendo que, en realidad, "idos" siempre había sido un imperativo muy excepcional. La mayor parte de ellos eliminaban la "d" cuando se adjuntaba el pronombre enclítico "os": veníos, marchaos, sentaos, comeos, moveos, etcétera. Si bien en casi todos la tendencia era la de adjuntar la "r" del infinitivo ("moveros") en "idos" era aún más evidente. El imperativo se formaba "mal", pero era el imperativo que nos habíamos dado.

Ahora, el imperativo correcto seguirá siendo "idos" (la formación del imperativo acabado en "d", como "matad" frente al infinitivo "matar", más el enclítico), pero "iros", el uso cotidiano, estará asumido como el uso habitual.

Miguel De Cervantes "Mimimi, ni puta idea tenías, Cervantes".

Y en el fondo no pasa nada. Frente a la posición maximalista y ultraconservadora de los guardianes de las esencias puras, las lenguas cambian, evolucionan y, a menudo, lo hacen yendo a la contra de lo asumido como correcto en su época. Leer El Quijote en su versión original implica, por ejemplo, toparse con "mesmo" en lugar de "mismo" o "della" en lugar de "de ella", dos atributos que nos harían tildar de "iletrado" a Cervantes hoy en día.

Cualquier repaso a la gramática del castellano medieval o mínimamente moderno revela inmensas diferencias entre cómo interpretaban el lenguaje oral los hispanohablantes de su época y cómo lo hacemos ahora. El conjunto de normas que nos entregamos para trasladar al papel (o a la pantalla) los fonemas de nuestro idioma siempre tiene algo de arbitrario y maleable, y fijarlo eternamente no tiene ninguna utilidad.

De ahí que "iros" sea ahora algo ok y esté muy bien que así sea. Por más que duela o por más que, para todos nosotros, listillos, sea la derrota definitiva de la civilización frente a la barbarie.

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