Los médicos canadienses creen que cobran mucho, así que han pedido que les bajen el sueldo

Los médicos canadienses creen que cobran mucho, así que han pedido que les bajen el sueldo

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Canadá es un país particular. Su proximidad a Estados Unidos y su antagónica aproximación a tantas y tantas cuestiones políticas y culturales le ha permitido dibujarse como su reverso luminoso. Nada lo ejemplifica mejor que su actual primer ministro, Justin Trudeau, un hombre capaz de disfrazarse de cuantas culturas sea necesario para mostrar al planeta su abnegada contribución por la conciliación y la paz de las gentes.

El último ejemplo del carácter canadés viene de la mano de sus médicos: esta semana, un grupo de especialistas quebequeses ha escrito, firmado y publicado una carta pública para que... Les bajen el salario. Según ellos, cobran demasiado, y opinan que la próxima subida de sueldo propuesta por el gobierno regional debería ser anulada y repartida entre los demás trabajadores del sistema sanitario de Québec, cuyas condiciones de precariedad y falta de recursos son más urgentes.

El acto ha ganado viralidad por su carácter solidario. Lo cierto es que los médicos de Québec llevan años disfrutando de un incremento gradual del 25% del suelo desde 2007. Fue entonces cuando la amenaza de huelga obligó al gobierno francófono a igualarles el sueldo a sus pares de Ontario y otras provincias, por entonces más aventajadas. El aumento les colocó, en realidad, muy por encima: un médico de Québec cobra 400.000$ al año, frente a los 360.000$ de Ontario.

La dicotomía se debe al sistema sanitario canadiense, similar al español, en el que los gobiernos regionales se encargan de distribuir el gasto. Ahora, los representantes de los especialistas quebequeses habían logrado repartir parte del aumento prometido en 2007 y aún no entregado, y otro aumento del 1,4% anual hasta 2023. En fin, mucho dinero, tanto que la petición de un centenar de médicos (hay 10.000 en la provincia) ha sumado miles de firmas.

Enfermeras Las enfermeras canadienses llevan varios meses protestando por la carencia de medios. (Unsplash)

Los especialistas han realizado el camino inverso del sindicalismo, en un giro intrínsecamente canadiense de los acontecimientos: pedir una negociación a la baja. El motivo, según ellos, es simple: los enfermeros de la provincia sufren de una escasez de recursos que les obliga a encadenar larguísimas horas y turnos. El mensaje en Facebook de una enfermera explicando cómo tuvo a su cargo a 70 pacientes en una noche generó un debate a escala regional.

El sindicato de enfermeros aprovechó la negociación para incendiar el debate: "Siempre hay dinero para los especialistas, ¿pero qué hay de los otros que se encargan de cuidar a los pacientes?". Los enfermeros piden una ley que limite la cantidad de pacientes de la que se puede encargar cada uno en un turno. Y mientras esta anda a la espera, el consejero de Sanidad regional, Gaétan Barrette, anunciaba un aumento de 1 millón de dólares en masa salarial para los médicos.

En fin, ante tales circunstancias, el grupo de médicos llegó a una conclusión: cobramos lo suficiente como para vivir bien y el buen funcionamiento del hospital depende también de otros sectores. Y de ahí la petición, que podría congelar, de tener éxito, el esperado aumento para los 10.000 especialistas.

Medico Familia En Canadá, un médico de familia puede cobrar la mitad que un especialista. (Unsplash)

¿Qué ha dicho el gobierno? Aquí la respuesta ha sido algo menos canadiense: Barrette salió a la palestra a explicar que los médicos no tenían de qué preocuparse, si querían dejar el dinero encima de la mesa el gobierno sabría muy bien qué hacer con él. No especificó a qué se destinaría, claro, por lo que cabe pensar que podría ir a sufragar otros costes antes que el deseado por la iniciativa. La carta pública es en realidad una forma de presionar al gobierno local y de ganar el debate público.

Que lo consigan o no es otra historia. De forma paralela, además, los médicos de familia canadienses han obtenido otro aumento salarial del 1,8% anual, aunque su salario está muy por debajo del de los prestigiosos especialistas (unos 250.000$). En un país con un sistema sanitario público, más eficiente y barato que el estadounidense y con un grado de satisfacción del paciente tan alto, la historia ha calado en Estados Unidos, país vecino, como el enésimo bendito problema absurdo canadiense.

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