Pese a violar los derechos humanos, Obama ha roto récords de venta de armas a Arabia Saudí

Pese a violar los derechos humanos, Obama ha roto récords de venta de armas a Arabia Saudí
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La relación de Estados Unidos y Arabia Saudí no atraviesa su momento más esplendoroso. Desde su llegada al gobierno norteamericano, Barack Obama ha tenido escasos reparos a la hora de mostrar su frialdad, distanciamiento y almibarada crítica a los aspectos más siniestros del régimen saudí. Pero pese a su abierto desdén al lamentable registro de respeto a los derechos humanos saudí y a sus discrepancias en política exterior, la administración Obama ha hecho poco a lo largo de ocho años por frenar los excesos saudíes. Y de hecho, los ha alentado.

No a través de la retórica o del compromiso político, pero sí a través de los acuerdos comerciales alcanzados entre los ejércitos de ambos países. De forma simple: Estados Unidos está vendiendo más armas que nunca a Arabia Saudí. Es al menos lo que se extrae de un informe realizado por Security Assistance Monitor, en el que se estima que ambos países han comerciado con armamento militar por alrededor de 11.000 millones de dólares durante los ocho años de presidencia de Obama. Un récord en la historia de Estados Unidos.

Es mucho dinero. Y es posible que la cantidad se mantenga o aumente bajo la próxima administración americana, aún por decidir. El ejército saudí atraviesa importantes necesidades armamentísticas. Tras el estallido el año pasado de la guerra civil yemení, los monarcas saudíes necesitan asegurarse de que el gobierno de Abd Rabbuh Mansur Hadi se impone a las facciones revolucionarias chiíes de los Houthies. Para Riad, es inasumible que un aliado directo de Irán y Hezzbollah se haga con su patio trasero.

Soldados Un soldado saudí y otro de Emiratos Árabes Unidos en Yemen.

De ahí que su esfuerzo bélico se haya duplicado, en ayuda al gobierno de Hadi y en colaboración con otras fuerzas árabes suníes, durante el último año y medio. Para ello ha necesitado que el ejército estadounidense le preste más munición. De forma reciente, como recuerda Center for International Policy, el Congreso norteamericano ha aprobado la venta de alrededor de 150 tanques al ejército saudí. La mayor parte de ellos van destinados a replazar otros ya obsoletos o destruidos en el conflicto de Yemen, que ha rajado el país por la mitad.

Durante el último año, Estados Unidos ha realizado tres entregas de armamento pesado a Arabia Saudí. La última, referida en el párrafo de más arriba, asciende a los 1.000 millones de dólares. La anterior, relativa a cargamentos de munición para el ejército de tierra saudí, superó los 500 millones de dólares. Y la anterior, destinada a la fuerza aérea del país árabe, volvió a superar los 1.000 millones de dólares. Esta última es la más problemática.

Arabia Saudí y los crímenes de guerra en Yemen

Desde el inicio de la guerra en Yemen, Arabia Saudí ha tenido un papel proactivo en el combate de las fuerzas Houthis. Lo ha hecho al más puro estilo Bashar Al-Asad: utilizando su superioridad aérea para dinamitar las líneas enemigas. La fuerza aérea saudí fue clave para evitar que el golpe de estado Houthi triunfara en primer lugar, devolviendo a Hadi la posibilidad de recuperar el país. Y desde entonces, ha sido insistente y salvaje. Hasta el punto de llevarse por delante, según algunos informes, la vida de alrededor de 3.000 civiles.

Analistas y observadores sobre el terreno de Naciones Unidas, Human Rights Watch o Amnistía Internacional han denunciado la brutal campaña aérea, financiada por Estados Unidos, de Arabia Saudí en Yemen. Los bombardeos, al parecer, son indiscriminados y tienen pocos reparos a la hora de llevarse por delante a instalaciones civiles como escuelas, hospitales o mercados, con las consecuentes víctimas inocentes.

Eurofighter Un Eurofighter Typhoon saudí. La Unión Europea también colabora estrechamente con Arabia Saudí en materia militar.

De forma paralela, la intervención saudí ha incluido un bloqueo a las fuerzas Houthi que, al igual que todos los bloqueos marítimos en situación de guerra, ha provocado severas penurias para la población local. De forma general, los actos de Arabia Saudí en Yemen bordean la legalidad internacional en forma de crímenes de guerra.

La situación ha sido aprovechada por los republicanos y por congresistas demócratas descontentos con la actuación de Obama. Una sesentena de ellos han firmado una carta abierta con miembros de ambos partidos instando tanto al Congreso como a la Casa Blanca a congelar el acuerdo. Según su portavoz, "las acciones de Arabia Saudí son reprobables en tanto que son ilegales". The New York Times ha criticado con dureza la complicidad de Estados Unidos "en la carnicería" de Yemen, citando los múltiples, repetidos y exasperantes casos de violación de derechos humanos por parte de las fuerzas saudíes.

La guerra de Yemen ha puesto de manifiesto el doble rasero de Barack Obama para con los saudíes. Si por un lado define su relación con su tradicional aliado con un significativo "es complicado", por el otro sostiene la campaña de la aviación del país árabe en Yemen, con las consecuencias ya conocidas. Pese a sus encontronazos en relación al acuerdo nuclear con Irán, al tratamiento de las mujeres en el interior de la monarquía saudí o a su apoyo velado al wahabbismo internacional, Obama ha hecho poco por cambiar la situación.

Drone Drones americanos como este han matado a alrededor de 100 civiles entre 2009 y 2015. Muchos de ellos en Yemen.

Para el caso yemení, la posición del presidente estadounidense es reincidente. Durante los años de su mandato, Obama ha optado por reducir las intervenciones militares en el extranjero al mínimo, en contraposición a George W. Bush (siendo la retirada de tropas de Irak el ejemplo paradigmático de ello). En su lugar, ha optado por políticas de intervención quirúrgicas (como la realizada para matar a Osama Bin Laden) centradas, fundamentalmente, en los bombardeos con drones. En Yemen de forma muy intensa.

La utilización de drones es más barata para Estados Unidos, pero no más segura para los civilres. En su búsqueda de terroristas, su ejército admite haber acabado con la vida de entre 64 y 116 civiles a lo largo de más de 400 ataques entre 2009 y 2015. Yemen ha sido objeto constante de los raids teledirigidos norteamericanos, en una guerra soterrada. En el final del mandato de Obama, Yemen continuará formando parte básica del teatro de operaciones militares estadounidenses. Aunque sea de forma lateral y aunque sea dando apoyo logístico al causante de la mayor parte de bajas civiles.

Imagen | Jacquelyn Martin/AP Photo

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