Qué efecto en la economía puede tener la legalización de la marihuana en España

Qué efecto en la economía puede tener la legalización de la marihuana en España
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Hace algunas semanas, Íñigo Errejón presentaba en sociedad una de las pocas propuestas económicas esbozadas por Más País: legalizar la marihuana en España. Pese a lo sorprendente de su tribuna, muy compartida en redes sociales, no era el primer líder político español en plantear algo similar. Hace un año, Unidos Podemos presentaba un proyecto de ley para legalizar la producción, venta y consumo de cannabis. Era la primera vez en la historia de la democracia que una formación planteaba abiertamente la legalización. Más País se ha sumado a la tendencia.

La marihuana ha llegado para quedarse.

¿Qué esperar? Numerosos parabienes, según Iglesias y Errejón. Los dos líderes izquierdistas ha defendido su propuesta desde un punto de vista político, pero también económico: el estado se beneficiaría enormemente de la recaudación de impuestos asociados al consumo, y generaría puestos de trabajo en el medio rural. También, ha añadido, tendría un carácter crítico en el contexto europeo, al asegurar a España una posición predominante en un mercado de exportación.

Tanto podemos como Más País plantean la legislación en similares términos a los ejecutados ya por el gobierno y parlamento canadienses. Hace un año el país se convertía en el segundo a nivel mundial en legalizar la producción y venta de marihuana para uso recreativo. Pese a llegar varios años más tarde que Uruguay, nación pionera, su ejemplo será más significativo dado el tamaño de su economía (Canadá pertenece al G7). Por el momento, no sirve como referente.

Para observar los efectos de la legalización en la economía de una región o nación tenemos que viajar tanto a Uruguay como a algunos estados de Estados Unidos, los únicos rincones del planeta donde el cannabis lleva regularizado varios años (con su consecuente efecto económico). Esto es lo que su experiencia puede enseñarnos.

¿Recauda más el estado?

Sí. Dos razones: por un lado, la regularización de la compra y venta. Hasta ahora, la marihuana se adquiere y consume en las sombras del sistema, sin supervisión o fiscalización del Estado. Es pura economía sumergida. De forma muy simplificada, la regularización acabaría con esto: como mínimo, permite imponer un IVA al consumo.

También obliga a los vendedores a abrir sociedades, declarar ingresos, contratar empleados, pagar cotizaciones, etcétera. Si se sigue el modelo candiense, además, se haría bajo la potestad del Estado: la mayor parte de operadores serán públicos (un modelo de concesiones y licencias similar al de los estancos) y los ingresos derivados de su actividad retribuirán directamente a las arcas públicas. Y sí: la recaudación se ha disparado en Colorado o Uruguay.

Marihuana Cultivo Son impuestos. (Shane Rounce/Unsplash)

Las cuentas fiscales del primero se pueden consultar aquí. En 2015 los ingresos asociados a la marihuana ascendieron a los $150 millones; en 2016 a los $193 millones; y en 2017 a los $247 millones. Un crecimiento equitativo al ascenso continuado del cannabis en Colorado (con un volumen de mercado de $1.500 millones). El cannabis es ya el sexto sector económico que más impuestos entrega a los ciudadanos del estado.

Condados como Pueblo han aprovechado el dinero para introducir $750.000 en becas escolares. En general, la mayor parte del dinero recaudado por Colorado se destina a escuelas (mediante fondos especiales), a gasto sanitario y a servicios sociales de toda condición, con acento especial en la prevención de riesgos. Algunos estudios calculan que Estados Unidos podría recaudar unos $100.000 millones de euros hasta 2025 si legalizara el cannabis.

¿Se crea más trabajo?

Aquí la respuesta es menos certera, en tanto que parte de estimaciones, pero apunta hacia la afirmación. Según un estudio realizado por Marijuana Policy Group (un think tank estadounidense dedicado al análisis mercantil y económico del sector del cannabis), Colorado ha sumado alrededor de 18.000 puestos de trabajo desde la legalización. La abrumadora mayoría serían directos (unos 12.000), mientras que los demás se repartirían en industrias auxiliares.

El análisis es de 2016, por lo que las cifras hoy podrían ser mayores. ¿De dónde salen los trabajos? En gran medida de las tiendas. Más de 4.400 empleados se dedican a atender a clientes y a trabajar en los diversos establecimientos repartidos por Colorado. La gestión y la administración de las mismas (contabilidad, finanzas, proveedores, etcétera) se lleva otros 4.500 puestos; la manufactura y el procesamiento del cannabis, 2.000; y los agricultores, unos 1.500.

A todos ellos hay que sumar los puestos generados de forma indirecta. Como toda industria a gran escala el boom económico tiene un impacto de carácter transversal: se requieren de investigaciones que mejoren la productividad de los cultivos; de naves donde almacenar la producción; de invernaderos y lámparas especiales que aceleren los procesos; de máquinas que contribuyan a agilizar la recogida y la plantación; de transportistas que la muevan por el estado.

Ultivo Alguien tiene que cultivarlo. (Matteo Paganelli/Unsplash)

Estados Unidos vive también un pequeño boom innovador en su ecosistema de start-ups, como contaron nuestros compañeros de Xataka. Aplicaciones destinadas a ejercer de red social entre fumadores para compartir y comentar diversos tipos de marihuana; otras dedicadas a generar una trazabilidad similar al de la seguridad alimentaria para asegurar la calidad de los productos; y otras, entre muchas, a desarrollar vaporizadores, pesticidas o fertilizantes.

A nivel rural, California es el ejemplo más significativo. Antes de la legalización se estimaba que el mercado regulado de la marihuana podría generar entre 80.000 y 100.000 puestos de trabajo directos e indirectos (es un estado más poblado que Colorado). Muchos de ellos provendrían del campo, donde los agricultores locales han encontrado una pequeña mina (y donde la demanda de mano de obra es muy alta y muy solicitada en Internet).

Si hablamos de un mercado con un volumen potencial de $75.000 millones, sí, parece lógico pensar que tenga un impacto en la oferta de empleo.

¿Se exporta?

Aquí es donde cabe ser más escéptico. Si España legalizara hipotéticamente la producción de marihuana en 2019, se toparía con un problema elemental a la hora de exportarla al resto de Europa: en ningún otro país estaría regularizado su consumo. Sólo podría sacar parte de la producción destinada a la marihuana medicinal, algo más o menos común en América (tanto Norte como Sur) pero mucho más extraño en Europa (destacan sólo Países Bajos, Alemania, Polonia o Italia).

Iglesias lo defiende desde otro punto de vista: España ganaría un mercado clave en Europa al ser pionera. Sin embargo, es probable que el cultivo y la producción quedara en manos del sector privado. Si bien regulado, no es Colorado, Uruguay o Canadá quienes cultivan por sí mismos la marihuana, sino que abren el mercado para que lo hagan operadores con ánimo de lucro. España como tal no produciría y vendería cannabis, lo harían sus empresas.

¿Y cuáles serían? A día de hoy la marihuana disfruta de una interesante salud. Nuestros compañeros de El Blog Salmón han analizado el carácter burbujil de su realidad financiera. Lo cierto es que desde el final del verano el valor bursátil de las gigantes como Aurora Cannabis, Canopy o Tilray se ha multiplicado, en ocasiones de forma inestable y peligrosa. Sin embargo, el interés de otras grandes industrias en el crecimiento del cannabis es más que evidente.

Marihuana A nivel europeo, la demanda se mantiene al margen del sistema. (Thought Catalog/Unsplash)

Todas ellas están copando el mercado. Aurora, por ejemplo, compró en septiembre ICC, el principal productor de marihuana para el mercado sudamericano (medicinal en México y Colombia; recreativo en Uruguay). La adquisición disparó su valor en el mercado. A largo plazo, es probable que la industria se centralice: cultivar, procesas, cuidar y distribuir a escala nacional o global favorece la aparición de empresas más grandes y eficientes.

De ahí que los grandes nombres del tabaco hayan mostrado su incipiente interés por entrar en el mercado del cannabis. Es algo que ya saben hacer, sólo que con otro producto. Y que es muy rentable. España sí contaría con una posición preferente en Europa de ser la primera, del mismo modo que Colorado en Estados Unidos. Las grandes empresas del sector invertirían aquí, y su actividad económica repercutiría en beneficios de empleo y de ingresos a las arcas públicas (similar a cualquier otra gran industria, como la automovilística). Sin embargo, predecir cómo será el impacto económico local es complejo. Las condiciones de Uruguay no son las de España.

Lo que la experiencia dice, en cualquier caso, es que el sector de la marihuana mueve mucho dinero. Y que moverá aún más conforme se expanda legalmente.

Imagen: My 420 Tours/Commons

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