"Carmen y Lola": la película de amor lésbico entre gitanas denunciada por las propias gitanas

A nivel de representación española, era una gran noticia. Uno de los dos cineastas seleccionados para acudir este año al Festival de cine de Cannes para presentar su obra iba a ser mujer y debutante. Llegar hasta el certamen francés es un privilegio al que aspiran cada año miles de directores pero al que sólo pueden acceder un puñado de ellos, en principio, de las mejores películas realizadas este año en todo el mundo. La historia presentada por Arantxa Echevarría contaba el romance lésbico entre dos adolescentes gitanas, su lucha contra las estructuras patriarcales de la rígida comunidad.

No sólo era un triunfo para España y para las mujeres de un sector en el que siguen siendo minoritarias, sino que también iba a dar cabida a una cultura poco vista en la gran pantalla. A Echevarría las cosas se le empezaron a torcer durante los primeros días de festival. Las críticas de los periodistas cannoises de Carmen y Lola eran en su mayoría tibias, acusando la convencionalidad de una historia que no conseguía aportar nada, como mucho mostrar un folclore (el gitano) que sí trasmitía unos estímulos visuales y orales interesantes, relativamente frescos para las salas de cine.

"Yo no soy tu gitana ni ninguna lo somos"

El gran golpe vino después: la comunidad gitana, o al menos la parte de ella que cabe en la Asociación Gitanas Feministas por la Diversidad y en Afroféminas, hicieron duros artículos que alcanzaron gran difusión donde acusaban a la bilbaína y paya de estereotipar su cultura, arrogarse el rol de salvadora de los gitanos e invisibilizar la realidad gitana en favor de su mirada de feminismo blanco. El extracto de las declaraciones de Echevarría que más molestó decía: “o cuenta una paya la situación de una mujer gitana o no la cuenta nadie, y desgraciadamente tiene que ser una paya quien lo cuente porque ellos no tienen voz”.

Además, y según el texto de la periodista Rebeca Santiago Heredia, en el tiempo de preproducción el director gitano José Heredia le aconsejó eliminar ciertos estereotipos del guión por inciertos y contraproducentes, pero al parecer la directora hizo oídos sordos. El texto de la asociación termina apuntando a un supuesto racismo de la película de Echevarría.

El análisis de la asociación tenía, eso sí, una carencia: criticaba la película sin haberla visto. Eso reprocha Begoña Piña en Público y Philipp Engel en Fotogramas. “Nosotras no hemos visto la película”, afirmó la representante de Gitanas Feministas Carmen Fernández, “pero hemos visto el tráiler y hemos leído sus entrevistas”. Eso les ha valido para elaborar su juicio acerca de la falta de respeto hacia su cultura. Lógicamente, esto ha molestado a la cineasta, que además critica que “los comentarios que me han llegado de este colectivo han sido destructivos, infamantes e insultantes”.

La asociación también recriminaba, “hay cientos de temas [sobre la cultura gitana] de los que hablar y tenéis que hablar de ‘eso’?”, refiriéndose al lesbianismo. La directora se defendió: “Ellas [gitanas lesbianas] me pidieron que por favor contase su historia ya que ellas no pueden. Y eso he hecho, darles voz, y usar las pantallas de cine como un altavoz”.

Curiosamente, las declaraciones de Echevarría podían contradecirse con otros comentarios que había hecho anteriormente, donde decía no haber encontrado a “ninguna gitana lesbiana que se declare públicamente como tal”, aunque pueden encontrarse personas de esta diversidad tanto en la Asociación Gitanas Feministas por la Diversidad como en Ververipen, Rroms por la Diversidad.

El tema ha vuelto a la actualidad cinematográfica. La Muestra de Cine y Mujeres que se celebrará este mes en Iruñea (Pamplona) iba a exhibir Carmen y Lola por primera vez en España. Según la asociación feminista, la organizadora del festival, IPES Elkartea, les había invitado a participar, pero Echevarría vetó su invitación. La realizadora preveía no sentirse cómoda en la misma sala y enfrentándose verbalmente a una asociación que había generado "comentarios destructivos" contra ella y su película. Aunque inicialmente la película seguía programada, después de que la Asociación hiciese público que habían sido vetadas el festival ha desprogramado la película y Echevarría tampoco irá a la muestra.

Toda esta discusión ha dividido a los usuarios. Por una parte, están los que defienden el derecho de un colectivo infrarrepresentado a demandar mayor respeto y visibilización a la hora de tratar temas que les son propios, más cuando se trata cine "de denuncia" como el que encarna Carmen y Lola. Por el otro están los que denuncian que debería defenderse toda vez que historias como esta, tan poco vistas en el audiovisual (sólo se recuerda a otra gitana lesbiana, Alba Flores en Vis a Vis), lleguen al público, aunque no logren cumplir todas las demandas de la comunidad reflejada. Un último grupo sería el de los que creen que, siempre que hablamos de ficción, todo debería estar permitido.

¿Y de qué va la película?

Carmen y Lola cuenta la historia de dos jóvenes de 17 años. Ambas trabajan en los puestos del mercadillo de sus padres, una vendiendo objetos de segunda mano y la otra fruta. Ambas irán conociéndose y viendo despertar una atracción mutua mientras el contexto (sus prometidos, sus padres) las presionan para que se casen lo antes posible y dejen la escuela, ya que las mujeres no necesitan aprender nada más que leer y escribir y su misión en la vida es cuidar de sus maridos e hijos.

De los 103 minutos de duración de la cinta hay colgados 10 minutos en Youtube en forma de clips. En ellos se muestran situaciones pintorescas, una batería de lugares comunes sobre el universo romaní español (los mercadillos, las bodas fastuosas, sus ropas barriobajeras, su machismo y su compromiso con la religión cristiana) que tiene en la psique cualquier payo.

No podemos afirmar que el resto de la cinta que sea así, aunque hemos hablado con Ramón Rey, crítico que sí vio la película en Cannes, y nos confirma que se trataba de una “representación de los gitanos totalmente tradicionalista y exageradamente intolerante”. Que la credibilidad de la obra se resiente por lo manido de los tópicos, pero que al margen de la discusión identitaria la película, Carmen y Lola no es especialmente buena.

La película se estrenará en nuestro país el próximo 7 de septiembre.

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