El tamaño importa y el #GreySweatpantsChallenge es la prueba definitiva

El tamaño importa y el #GreySweatpantsChallenge es la prueba definitiva

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Lo saben Justin Theroux y Jon Hamm. Nada como unos pantalones grises para montar un escándalo alrededor de los tributos ocultos. La versión masculina del cameltoe ha servido durante muchos años para que conocidos (o desconocidos) orgullosos de sus méritos le mostrasen al mundo un adelanto de la versión definitiva, sólo disponible para suscriptores sexuales.

Es probable que el #greysweatpantschallenge se originase con el mismo objetivo de siempre. Que una serie de chicos viesen una oportunidad de sacar a relucir sus dones biológicos. Pero, como tantas veces ha ocurrido en la historia, lo bueno vino después, cuando los hombres dotados con un enorme sentido del humor y del sarcasmo decidieron tomar el hashtag y llenar las redes de otros paquetes.

El #greysweatpantschallenge, o en castellano el reto de los pantalones grises de chándal, ha logrado que durante estos dos días miles de hombres alardeen de su instrumental. A saber, enormes teclados, batidoras o plantas. A ellos se han ido sumando cada vez más voces (y entrepiernas) de distintas partes del mundo, etnias e incluso géneros. ¿Quién dice que asiáticos o mujeres no pueden fardar de tener un buen órgano? Sí, todos pueden hacer gala de su miembro, sólo necesitan sacar del armario la prenda deportiva y ser lo suficientemente originales.

Aunque, a medida que aumentan los participantes, esto último se va haciendo cada vez más difícil. Ya no vale tener un paquete considerable. Como con las televisiones, los paquetes del #greysweatpantschallenge son cada vez más grandes. Conociendo cómo funcionan estas cosas, no nos extrañaría ver en los próximos días a algún superdotado participante con un Boeing 747 en la entrepierna. Lo que nos queda a los demás es relajarnos, mirar y disfrutar.

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