Está pasando algo muy bonito en Internet y es el bromance entre Mads Mikkelsen y Hideo Kojima

Está pasando algo muy bonito en Internet y es el bromance entre Mads Mikkelsen y Hideo Kojima

Publicidad

El actor danés Mads Mikkelsen es gracioso. Es gracioso porque es la elegancia personalizada y a pesar de ello a veces le dan papeles de cine de villano de opereta, entuerto del que sale por sus divertidas expresiones, que parecen demostrar que es consciente de lo que hace en todo momento. Y también porque es el maldito Hannibal Lecter.

El diseñador de videojuegos japonés Hideo Kojima también es gracioso. Lo es porque sus juegos tienen momentos audazmente divertidos, porque sus declaraciones a prensa rozan la parodia de la megalomanía. Porque tan grande como él lo es el culto que hay en torno a su figura. Y es gracioso porque no. Envejece. Nunca.

Respetamos enormemente el importantísimo trabajo de Mikkelsen y Kojima, pero con su permiso, su periplo de promoción en suelo nipón de estos días es de lo más cómico que hemos visto en tiempo. Da igual lo que hagan juntos estos dos tipos, cada ínfimo tuit, cada foto que nos está llegando de su promoción del próximo videojuego de Kojima y del estreno de Doctor Strange en el país oriental por redes sociales se nos despierta ese sentimiento de jolgorio propio de los memes en estado bruto. Esto no sólo lo pensamos nosotros, lo está pensando ya medio Internet.

Especialmente en plataformas queridas por los fandoms. Especialmente entre los círculos de aficionados a los videojuegos y el cine. Hay un nosequé instintivo entre los seguidores de Mikkelsen que hacen que al verle vestir un kimono se desate la histeria interna. Diseñador y actor en una misma foto sosteniendo vasos de sake es un desencadenante perfecto de hiperventilación.

Por supuesto, la pareja sabe perfectamente el efecto que provoca entre sus fieles. Están jugando con sus sentimientos. Y la gente está encantada. Esas informaciones que están desvelando sobre Death Stranding, el proyecto en el que van a colaborar, corren el riesgo de quedar eclipsadas por el brillo de sus miradas de acero. Puede que nadie recuerde en qué consistió aquel viaje dentro de unos meses. Pero para la posteridad nos quedan esas imágenes de dúo de Hombres Válidos cimentando su amistad para gloria de toda la humanidad.

Temas
Publicidad
Publicidad
Inicio

Ver más artículos

Inicio