Han pasado 10 años del Leave Britney Alone y su protagonista tiene una enseñanza sobre la fama en Internet

Han pasado 10 años del Leave Britney Alone y su protagonista tiene una enseñanza sobre la fama en Internet

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Allá por 2007 tuvo lugar uno de los grandes momentos de Internet, la confirmación de la nueva modalidad de estrellato que el ciberespacio podía ofrecernos y al mismo tiempo la moraleja de por qué deberíamos temer el poder de las redes:

Chris Crocker defendió en un video confesional y con tintes de protesta a la Britney Spears post-actuación de los MVAs. Este fue lo bastante llamativo como para que cuatro millones de personas empezaran a hacer circular el momento de máxima histeria de la grabación entre sus redes en menos de 48 horas (todo un récord en aquellos tiempos). A los meses su video ya se había convertido en un clásico de Youtube, con más de 200 millones de visitas.

También para que presentadores de todo Estados Unidos y parte del resto del mundo compartiesen ese video de un adolescente inestable a cientos de millones de espectadores más para hacer mofa de una persona a la que se ridiculizó desde todos los ángulos posibles (era gracioso que fuese fan de la superestrella, pero también que fuese tan afeminado, llegando algunos a describirle con sarna como "una chica con pene" cuando no comentarios homófobos peores).

Mientras todos reíamos empezamos a comprender qué suponía ese nuevo fenómeno al que le seguirían decenas de ellos cada año. Así lo describió Matthias Oppermann en su ensayo de 2010 "La World Wide Web y la cultura digital: una compañera perfecta para los estudios americanos”:

El éxito de "Leave Britney Alone", de Chris Crocker, resume muchos de los aspectos distópicos y utópicos de la "revolución digital" y su impacto en el ámbito social y cultural. Para algunos, la popularidad de los videos de Crocker es una señal evidente de la continua desaparición de la cultura popular estadounidense. "Algunos de los comentarios en YouTube te hacen lamentar el futuro de la humanidad sólo por la ortografía que en ellos se muestra". Lev Grossman (2006) ha argumentado sobre esto en Time que "a nadie le importa la obscenidad y el odio desnudo" que se vierte en esos comentarios.

Chris Crocker, por efecto de la viralidad, dejó de ser un ciudadano más y su persona nunca más dejó de estar asociada a esos cincuenta segundos de meme por los que todos lo reconoceríamos hasta la posteridad. Por supuesto hay vida más allá de la crucifixión pública, y en 2012 el documental de HBO Me @ the Zoo nos demostró cómo había podido jugar con ventaja su nueva y adquirida fama. Sus videoblogs se volvieron mucho más populares, consiguió aparecer en series, protagonizar anuncios e incluso realizar con éxito videos porno.

Pero lo más importante que podemos aprender de Crocker es probablemente el testimonio de aprendizaje que nos ha dejado ayer, en celebración de los 10 años de “Leave Britney Alone”.

Como hoy es el décimo aniversario del video de ‘Live Britney Alone’ mi teléfono se está saturando de mensajes cada pocos segundos, cada vez que aparece un artículo al respecto o cosas así. Por eso creo que debería decir algo sobre las cosas que he aprendido desde que posteé aquel video cuando era un adolescente.

Lo primero que quiero decir es que no deberías dejar que te afecten las cosas que dicen los demás de ti en Internet. Yo mismo no sabía cómo manejar todo aquello. Sabía que si intentaba explicarle a la gente que mi madre se había quedado en la calle, que había vuelto de Irak y que por haber servido en la guerra tenía problemas de adicción con los que teníamos que lidiar en mi familia… sabía que si intentaba explicar todo esto nadie iba a escucharme. Así que lo que decidí hacer es pensar “oh, si creen que soy una broma voy a actuar como tal”. Pero eso, a largo plazo, no me ayudó en nada.

La segunda es: no dejes que te definan las cosas que dicen los demás sobre ti. La tercera es que, creo que a veces pensamos que las cosas que subimos a Internet no pueden durar demasiado tiempo y aquí estamos, diez años después hablando todavía de esto. Así que, definitivamente, sé cuidadoso con las cosas que subes.

Y número cuatro: deja que los haters se vayan con viento fresco, tío.

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