Twitter censura a David Simon por meterse con seguidores de Trump. Seguimos sin entender sus "términos de uso"

Twitter censura a David Simon por meterse con seguidores de Trump. Seguimos sin entender sus "términos de uso"

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Ayer una de las cuentas de Twitter más provocadoras de entre las de las estrellas de la pequeña pantalla ha enmudecido. La plataforma ha silenciado a David Simon, el creador de las aclamadas The Wire o The Deuce por “violar los términos de uso”.

¿Censurado? No exactamente. Hay quien comenta que se trata de un pulso entre la red social y el creador. Twitter le ordenó borrar mensajes en los que, según ellos, “realizaba acoso centrado en alguien o animaba a otros usuarios a practicarlo”. En los días previos Simon le dedicó públicamente estas expresiones a un par de seguidores de Trump después de discutir sobre política: “deberías morir de una lenta erupción venérea que se instale en tu garganta de mentiroso”, y “muérete de furúnculos”. Si Simon elimina estos tuits es posible que recuperase la cuenta, pero el director y guionista ha decidido mantenerse en sus 13 ante lo que a él le parece una injusticia.

La "falsa" equidistancia: en un comunicado público, Simon explica por qué ha decidido no eliminar sus comentarios. Mientras se diga educadamente, en Twitter cualquiera está amparado si quiere llamar criminal a las madres cuyos hijos están siendo detenidos por sinpapeles en las fronteras de EEUU o acusar de traidores a la raza judía a los supervivientes del holocausto. Estos fueron los discursos públicos que el director rebatió con sus ácidas respuestas ahora vetadas por Twitter. Según Twitter, algo recogido por la libertad de expresión. Según el tuitero vetado, la demostración de c****omplicidad de la red social de “la transformación de nuestro ágora nacional en un refugio para las mentiras, la desinformación y la política de extremidades totalitarias”.

Unos días muy malos para Twitter: no de forma directa, pero sí indirecta, el hastío por las consecuencias censoras de la plataforma han tocado a muchos usuarios cuando ABC cancelase el la serie Rosseane después de que la cuenta oficial hiciese un chiste racista. Pese a la censura de la cadena, Twitter no ordenó eliminar el comentario, sino que fue la propia protagonista por orden de sus superiores la que lo borró.

Dudosos términos de uso: otro de los momentos en los que hubo mayores tensiones en cuanto a los límites éticos de la política anti odio de Twitter vino de un comentario que consideraron “de interés periodístico”. El mismísimo Trump, el Presidente de los Estados Unidos y el detentador del botón nuclear, amenazó públicamente a Kim Jong Un con “tomar soluciones militares” si Corea actuaba “de forma imprudente”. Esa información no era una amenaza, sino algo noticiable.

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